
Salida larga prevista para el domingo, último entrenamiento fraccionado en dos días, y una botella de Powerade que espera en el frigorífico. La tentación de beberla una hora antes de atarse las zapatillas es real. El problema es que la respuesta depende menos de la bebida en sí que de lo que realmente vamos a hacer afuera.
Powerade antes de un trote corto: una carga de azúcares a menudo innecesaria
Tendemos a sobreestimar las necesidades energéticas de una salida de menos de una hora. En este tipo de esfuerzo, las reservas de glucógeno muscular son más que suficientes, y el agua natural cubre las pérdidas hídricas sin problema.
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Según la posición actualizada de la International Society of Sports Nutrition (ISSN, 2024), los corredores recreativos que entrenan menos de una hora no necesitan bebida isotónica. El principal riesgo: aumentar la carga de azúcares libres sin un beneficio medible en el rendimiento, con un impacto potencial en la salud metabólica a largo plazo.
Concretamente, en un trote de 40 minutos a un ritmo moderado, beber Powerade equivale a ingerir carbohidratos que el cuerpo no reclama. Se puede saber más sobre Powerade y sus beneficios para correr según la duración y la intensidad previstas, pero el principio sigue siendo el mismo: el esfuerzo corto no justifica una bebida energética.
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Enjuague de carbohidratos en la boca: la alternativa que cambia las reglas para esfuerzos de 30 a 60 minutos

Trabajos en fisiología del esfuerzo, en particular la revisión de Rollo y Halson publicada en Sports Medicine (2023) y las fichas del Australian Institute of Sport, han puesto de manifiesto un mecanismo sorprendente. La simple presencia de carbohidratos en la boca ya mejora el rendimiento, sin necesidad de tragar nada.
El principio del “enjuague de carbohidratos” funciona así: se enjuaga la boca durante unos segundos con una bebida ligeramente azucarada y luego se escupe. Los receptores bucales envían una señal al cerebro que reduce la percepción de fatiga.
Para un fraccionado de 45 minutos o un tempo run, esta técnica ofrece un impulso neurológico real sin los inconvenientes digestivos de una bebida azucarada ingerida en ayunas. Se evitan los gases, los calambres, y se mantiene un estómago ligero al inicio.
Cuándo priorizar esta técnica
- Sesiones de fraccionado matutinas donde no hay tiempo para digerir un desayuno completo
- Salidas de tempo entre 30 y 60 minutos, donde el glucógeno muscular aún está disponible pero la fatiga percibida puede limitar la intensidad
- Corredores sensibles a nivel digestivo, que toleran mal las bebidas azucaradas antes del esfuerzo
Esfuerzo prolongado y carrera más allá de una hora: el momento en que Powerade tiene sentido
En una salida larga, un medio maratón o un maratón, la situación cambia. El glucógeno se agota, las reservas de sodio disminuyen con el sudor, y el riesgo de hiponatremia (nivel de sodio en sangre demasiado bajo) aumenta si solo se bebe agua en grandes cantidades.
Es en este contexto donde las bebidas isotónicas como Powerade encuentran su utilidad. Aportan carbohidratos para alimentar los músculos, sodio para compensar las pérdidas por sudor, y un volumen hídrico calibrado.
Beber Powerade tiene sentido a partir de 60 a 90 minutos de esfuerzo continuo. Antes de un maratón, comenzar a consumirlo el día anterior o la mañana de la carrera forma parte del protocolo de carga previa de carbohidratos y electrolitos. En los avituallamientos, alternar agua y bebida isotónica sigue siendo la estrategia más común entre los corredores experimentados.

Puntos de atención sobre la composición
Powerade ha reformulado algunas gamas en Europa para reducir los azúcares añadidos y ofrecer versiones con edulcorantes. Este detalle cuenta: una versión reducida en azúcares no proporciona el mismo aporte energético que una fórmula clásica. Es necesario verificar la etiqueta antes de integrar la bebida en un plan nutricional de carrera.
Las opiniones varían sobre este punto según las gamas disponibles localmente. Una versión “zero” o “light” puede ser adecuada para la hidratación diaria, pero no reemplaza un aporte glucídico real durante un esfuerzo largo.
Tiempo y tolerancia digestiva: probar antes del día de la carrera
En los foros de running, un consejo se repite sistemáticamente: no intentar nada nuevo el día D. Este principio se aplica plenamente a Powerade. Una bebida tolerada en reposo puede provocar trastornos gástricos bajo el efecto del estrés y el esfuerzo.
- Probar la bebida durante un entrenamiento a intensidad comparable, al menos dos a tres semanas antes de la competencia
- Consumir Powerade al menos 30 minutos antes de la salida, en pequeños sorbos, para permitir que el estómago comience la evacuación gástrica
- Evitar mezclar Powerade y geles energéticos al mismo tiempo, ya que la concentración acumulada de carbohidratos puede saturar la capacidad de absorción intestinal y provocar náuseas
- Priorizar una temperatura fresca (no helada), que acelera la evacuación gástrica en comparación con una bebida tibia
El protocolo de hidratación se construye en el entrenamiento, no la mañana del medio maratón. Se anota lo que funciona, lo que no, y se ajustan las cantidades y el tiempo a lo largo de las semanas.
Agua, Powerade o bebida casera
Algunos corredores prefieren preparar su propia bebida isotónica (agua, sal, jugo de fruta diluido) para controlar precisamente el contenido de azúcares y sodio. Es una opción viable, siempre que se respete una concentración de carbohidratos que sea digerible durante el esfuerzo, generalmente alrededor de una solución débilmente concentrada.
Powerade tiene la ventaja de la practicidad: formato listo para usar, dosificación estandarizada, disponibilidad en tiendas o en los avituallamientos de carrera. La elección depende más de la tolerancia individual que de la marca.
Un corredor que completa sus salidas sin molestias con agua no tiene ninguna razón para cambiar a una bebida isotónica. Por el contrario, aquel que siente caídas de energía notables más allá de una hora tiene todo el interés en probar una bebida glucídica en sus próximas salidas largas, ajustando progresivamente el volumen y el tiempo hasta encontrar la combinación que funcione en la distancia.